Caso Macedonia: 4.357 días luchando para demostrar que era inocente

El Sindicato de Policías de Catalunya (SPC) ha volcado todos sus recursos en garantizar la defensa del subinspector acusado  /   archivo
photo_camera El Sindicato de Policías de Catalunya (SPC) ha volcado todos sus recursos en garantizar la defensa del subinspector acusado / archivo
Hace casi 13 años empezó la pesadilla judicial del subinspector José Ranea, ahora absuelto del controvertido ‘Caso Macedonia’. Desde el primer día le han apoyado los compañeros del Sindicato de Policías de Catalunya, que han luchado con él para "demostrar su inocencia"

Hace poco más de una semana, la Audiencia de Barcelona daba a conocer la sentencia del controvertido ‘caso Macedonia’. El fallo, absolutorio, llegaba casi 13 años después de que el Juzgado de Instrucción 1 de Barcelona iniciase la investigación. Una trama que el instructor, el juez Joaquín Aguirre, encaró como el gran caso de corrupción policial de la década, pero que, con el paso de los años ha ido perdiendo fuelle hasta quedar en un mero caso de menudeo entre narcos menores.

Las acusaciones fueron cayendo por su propio peso y ahora, tras la sentencia, aunque todavía no es firme, los dos principales acusados - el subinspector de los Mossos José Ranea y el empresario e informador policial Manuel Gutiérrez Carbajo - han quedado absueltos de todos los delitos de los que se les acusaba. 

“Somos policías que defendemos a nuestros compañeros policías”

Trece años en los que el Sindicato de Policías de Catalunya (SPC) ha estado apoyando de forma incondicional a su compañero. Al subinspector destinado en la comisaría de Vilanova y la Geltrú (Barcelona), José Ranea. Trece años en los que el sindicato (porque así es su filosofía de actuación) ha destinado todos los recursos del organismo para defenderlo. “Algunos nos pueden llamar locos” asegura su presidente, David José Mañas, “pero esta es nuestra manera de proceder”.

“Somos policías que defendemos a nuestros compañeros policías de las injusticias del sistema y la administración” se autodefine Mañas. Desde pequeños casos de compensación de horas trabajadas, hasta grandes causas judiciales como la que envuelve al ‘caso Macedonia’. Eso sí, no lo hacen a la ligera. “Cuando detuvieron a Ranea, entre tres personas nos leímos los 30.000 folios del sumario de la instrucción en un plazo de 24 horas. Los tres lo tuvimos claro: no había nada, todo era paja”. Y así lo han hecho en otras ocasiones, como con el polémico caso de las imágenes captadas en los calabozos de la comisaría de Mossos en Les Corts, que finalmente el Tribunal Supremo absolvió a todos los acusados de los delitos de torturas por los que habían sido acusados.

“Políticos mediocres asesorados por policías poco honestos”.

Acusaciones tan lapidarias son sentencias de muerte para los agentes, que, como insiste Mañas, pasan todos los años de instrucción tratando de demostrar una y otra vez su inocencia. “No existe la presunción de inocencia para los policías. Automáticamente somos culpables. Al revés que cualquier otro ciudadano”. En este sentido, asegura, los políticos de turno tampoco ayudan, no se mojan, “se ponen de perfil y esperan que el marrón no les repercuta en exceso para poder garantizar su puesto”, lamenta.

En el momento en el que José Ranea fue detenido por presuntamente colaborar con una red de narcotraficantes, facilitándoles información confidencial – ahora absuelto de todo ello – Joan Delort era el Director General de la policía catalana. Cargo que, actualmente, ocupa Pere Ferrer. Delort en ese entonces, en 2010, expedientó a Ranea y lo suspendió durante un año de empleo y sueldo. “Lo hicieron sin leerse la instrucción. Si desde el sindicato pudimos ver que todo era paja, además manipulada, ellos también lo podrían haber visto… pero no hay nada peor que políticos mediocres asesorados por policías poco honestos”.

Los entonces agentes de la DAI “fueron malos compañeros”

Y es que cabe recordar que buena parte de la acusación sobre la que el juez instructor construyó su relato se basaba en la información que le ofreció la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos. Una unidad que depende directamente de la Dirección General, cuyos integrantes son escogidos bajo “libre designación”. Para Mañas, estos agentes de la DAI fueron malos compañeros, capaces de manipular una información para construir una historia acorde con la hipótesis del juez, y así ganarse la confianza de los que mandan.

De hecho, es importante tener en cuenta, y así lo recoge también la sentencia provisional, que la DAI desechó más de 200 conversaciones telefónicas, que no incluyó en la causa judicial, y que eran claves para demostrar la inocencia de los acusados, en especial del subinspector. Aun así, SPC, y sus servicios jurídicos, liderados por el bufete de abogados del letrado José María Fuster-Fabra, no se rindieron en ningún momento, e, incluso, trataron de revertir la situación de su compañero reuniéndose en varias ocasiones con los Directores Generales que siguieron a Delort. Pero con ninguno hubo suerte.

4.357 días luchando por demostrar que era inocente

Y es que tras 23 años dedicándose al mundo sindical, defendiendo compañeros ante todo tipo de injusticias, David José Mañas y toda la gente del SPC, tienen clara que su misión incluye acompañar a sus compañeros en todos estos procedimientos. “Hay muchos pequeños Raneas en este cuerpo y eso no puede ser. Se castiga al policía de calle, al policía que baja a las cloacas y se moja los zapatos. Al que con precaución cruza la línea para llegar hasta el final del asunto… es una pena, pero es así…”.

Ranea, como también lo es Mañas, son policías de calle. De hecho, el subinspector de Vilanova i la Geltrú tenía contacto estrecho con confidentes, siendo precisamente ese trato lo que al juez se le puso entre ceja y ceja. Y es lo que tuvo a José Ranea 4.357 días luchando por demostrar que era inocente.

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