El lado oscuro de Internet

El "grooming" es el es acoso sexual a menores a través de Internet y las redes sociales
photo_camera El "grooming" es el es acoso sexual a menores a través de Internet y las redes sociales
Internet es una herramienta revolucionaria que ha cambiado los hábitos y formas de hacer de nuestra sociedad. Pero la influencia de la World Wide Web también conlleva aspectos negativos y con ellos nuevos ciberdelitos, surgidos a raíz de la consolidación de esta nueva visión de la sociedad vinculada a Internet

Con el lado oscuro de Internet, no nos referimos a la ‚Äėdeepweb‚Äô o ‚Äėinternet profunda‚Äô, reservada tan solo para aquellos atrevidos y mafiosos que se aventuran a navegar en el mercado negro de Internet, sino a las pr√°cticas de acoso, amenaza y extorsi√≥n que se han visto incrementadas con el surgimiento y la consolidaci√≥n de las redes sociales y que, lamentablemente, son accesibles para todos.

De hecho, para ponerlo en pr√°ctica tan solo se necesita ser usuario de alguna de las redes sociales, incluso a veces, ocultando tu identidad bajo pseud√≥nimos o nombres falsos. Nadie ni nada verifica qui√©n eres realmente. Y es precisamente este vac√≠o de veracidad y verificaci√≥n, el que facilita a acosadores suplantar identidades para poder atacar sin miedo y, encima, sentirse bajo el paraguas protector de un usuario, aparentemente, ‚Äúnormal‚ÄĚ y fiable.

La ciberdelincuencia ya es una modalidad m√°s y, de hecho, seg√ļn datos del Ministerio de Interior, este tipo de delitos ha aumentado un 30% durante los √ļltimos 5 a√Īos. En este sentido, los informes del gobierno concluyen que los menores son uno de los colectivos m√°s vulnerables. De hecho, una media de 6 menores al d√≠a son v√≠ctimas de ciberdelincuencia en Espa√Īa. El ciberbullying y el ciberacoso son dos de las pr√°cticas que el estudio Cibercriminalidad en Espa√Īa coloca en el foco de actuaci√≥n.

La generación digital

El incremento de este tipo de delitos viene acompa√Īado, seg√ļn los informes del Ministerio, de un n√ļmero cada vez mayor de ni√Īos y adolescentes conectados a la red. Desde Qustodio, plataforma de seguridad y bienestar digital para familias, se han analizado algunos de los datos m√°s significativos con el objetivo de determinar cu√°les son los riesgos m√°s comunes y peligrosos a los que se exponen los ni√Īos en el entorno digital.

Se trata de una generaci√≥n digital, nacida ya en este entorno, pues no han vivido ning√ļn otro, por lo que no es extra√Īo que hoy en d√≠a el 90% de los menores de 10 a√Īos dispongan de un dispositivo con acceso a Internet y que 1 de cada 4 ya tenga un smartphone con esa edad, seg√ļn datos extra√≠dos del INE. Por eso, la facilidad de estar conectado y pr√≥ximo a los riesgos que suponen los ciberdelitos empieza en una edad muy temprana. Una edad que todav√≠a no te permite diferenciar si aquello con lo que te has topado es una amenaza, una posible estafa o un abuso.

En este sentido, Eduardo Cruz, CEO y cofundador de Qustodio explica que ‚Äúlos ni√Īos tienen acceso a internet a edades cada vez m√°s tempranas y no tienen la madurez suficiente para anticipar determinados peligros en la red. Eso hace que se multipliquen los casos de acoso en el entorno digital. Por este motivo -continua-, recomendamos que los padres tomen medidas de supervisi√≥n en el entorno digital y lo hagan con la mayor transparencia posible, hablando con los ni√Īos y educ√°ndolos en el buen uso de internet‚ÄĚ.

El ciberbullying

Seg√ļn la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS), Espa√Īa es uno de los pa√≠ses donde m√°s se practica el ciberacoso. Es decir, un tipo de acoso que se ejecuta a trav√©s de las nuevas tecnolog√≠as de la informaci√≥n y la comunicaci√≥n (TIC) y que est√° asociado, seg√ļn expertos, a un comportamiento agresivo, repetitivo y deliberado entre iguales. En este tipo de acoso, una persona o un grupo utiliza dispositivos electr√≥nicos para maltratar a una v√≠ctima que no puede defenderse f√°cilmente por s√≠ misma.

La Fundaci√≥n ANAR y la Fundaci√≥n Mutua Madrile√Īa publicaron hace poco un informe que arroja los siguientes datos: 1 de cada 4 casos de acoso escolar es ciberacoso (esta proporci√≥n aumenta con la edad: a partir de los 13 a√Īos es 1 de cada 3 casos) y las chicas sufren mucho m√°s este tipo de abuso que los chicos (70 -30%). WhatsApp es la aplicaci√≥n por excelencia.

A estos datos hay que sumar el hecho de que la mayor√≠a de las v√≠ctimas no pide ayuda a un adulto hasta que ha transcurrido todo un a√Īo escolar (habitualmente, a los padres) y aunque el 75 % de los profesores que son informados de un caso de ciberacoso toma alguna medida, las v√≠ctimas y sus familias consideran que estas son insuficientes (en un 59 % de los casos).

Seg√ļn Bel√©n Mart√≠nez Ferrer, profesora de la Universidad Pablo Olavide, ‚Äúla persona que sufre ciberacoso no tiene descanso. No se siente ‚Äėa salvo‚Äô en ning√ļn lugar y esto puede provocarle mucha ansiedad y desesperaci√≥n. De hecho, seg√ļn indican algunos estudios, los suicidios est√°n m√°s vinculados al ciberbullying que al bullying‚ÄĚ.

El grooming

Otra de las preocupaciones que plasma el informe de Cibercriminalidad en Espa√Īa es el acoso sexual a menores a trav√©s Internet y las redes sociales. Seg√ļn el √ļltimo 'Informe sobre Delitos contra la Libertad e Indemnidad Sexual' del Ministerio de Interior, en 2017 se contabilizaron 289 v√≠ctimas de este delito, un 139% m√°s respecto a las 121 de 2014.

Cuando nos referimos a grooming, pues, nos referimos al hecho de que adulto intente, mediante enga√Īos, entablar una relaci√≥n de amistad con un menor a trav√©s de Internet y ganarse su confianza con fines sexuales. En ocasiones, esos adultos se hacen pasar por menores en las redes sociales e intentan establecer un contacto con ni√Īos, ni√Īas y adolescentes que d√© pie a una relaci√≥n de confianza, pasando despu√©s al control emocional y, finalmente, al chantaje con fines sexuales.

El adulto suele utilizar el enga√Īo para facilitar ese primer contacto, creando perfiles falsos en redes sociales con edad y gustos similares a los del menor, de manera que le resulte interesante para que acepte su solicitud de amistad. Tal y como advierten desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad de Espa√Īa, esa cordialidad suele dar paso con el tiempo a conversaciones subidas de tono, a modo de juego, que terminan con el intercambio de alguna foto de car√°cter sexual. Es ah√≠ cuando el chantaje se convierte en la principal arma con la que cuenta el acosador y pederasta.

También hay peligro para los adultos

Y, aunque los menores por su inocencia son uno de los colectivos m√°s vulnerables, los adultos no quedan exceptos de la ciberdelincuencia. Seg√ļn el Observatorio Espa√Īol de Delitos Inform√°ticos (OEDI) las estafas y los fraudes econ√≥micos son el delito m√°s frecuente en Internet y afecta, mayoritariamente, a personas adultas.

En 2017 (a falta de cifras m√°s actualizadas) el OEDI contabiliz√≥ 60.511 delitos relacionados con el fraude y la estafa por Internet. En este sentido, no existe una √ļnica manera de estafar v√≠a electr√≥nica, sino que las posibilidades son pr√°cticamente infinitas, pero de un modo u otro los estafadores consiguen tus datos bancarios y sin ninguna complicaci√≥n te roban.

Los cuerpos policiales suelen advertir, a trav√©s de sus redes sociales, de algunas pr√°cticas ya reconocidas como estafas por Internet y la mayor√≠a de las veces, los estafadores suplantan la identidad de una empresa para ganarse la confianza de sus v√≠ctimas. Es importante, a√Īaden fuentes policiales, que no se den informaciones de car√°cter econ√≥mico sin antes haber confirmado que tu banco o alguna empresa de servicios, efectivamente, se ha puesto en contacto contigo.

Sextorción

Este es el t√©rmino que han acu√Īado los cuerpos policiales para referirse a un tipo de chantaje sexual en la cual los cibercriminales cuentan con contenido privado de los usuarios (normalmente fotos o videos) y les amenazan con hacerlo p√ļblico en Internet, a menos que las v√≠ctimas paguen con alg√ļn favor ya sea de √≠ndole sexual o econ√≥mico.

Seg√ļn los datos de la Polic√≠a Nacional, hasta un 70% de estos delitos no se denuncian. La recomendaci√≥n de la Polic√≠a y de los expertos en ciberseguridad es la misma en todos los casos: "No contestar, no pagar y denunciarlo cuanto antes", expone Silvia Barrera, directora del grupo de investigaci√≥n en redes sociales de la Polic√≠a Nacional durante cinco a√Īos, hoy en excedencia. Su primer aviso es que, seg√ļn su experiencia, "estos casos acaban siempre con publicaci√≥n del contenido". Contarlo es protegerse.

Con todo, estos delitos parecen no tener fin. Aumentan exponencialmente cada a√Īo y seg√ļn datos policiales tanto las denuncias como los casos resueltos no superan el 5%. La posibilidad de crear usuarios an√≥nimos dificulta las investigaciones y su resoluci√≥n.

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