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La historia de Albert Sidrach: el cáncer nunca frenó sus ganas de volar

Albert Sidrach luchó contra el Sarcoma de Edwing y ahora su familia recauda fondos para su investigación     / 
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photo_camera Albert Sidrach luchó contra el Sarcoma de Edwing y ahora su familia recauda fondos para su investigación / eltaquirafo.com

 

La historia de Albert puede parecer triste. De hecho, no tiene un final feliz. Pero su familia lo quiso revertir, y por eso fundaron la Asociación Albert Sidrach, para que el cáncer que él sufrió, el Sarcoma de Ewing, pueda ofrecer nuevas esperanzas a los pacientes

El 1 de diciembre de 2015, Albert Sidrach ingresó por primera vez en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Entonces tenía 17 años, y su familia lo recuerda como un joven “con una mente privilegiada”. Plenamente consciente de situación, lo primer que hizo cuando le diagnosticaron el Sarcoma de Ewing, días atrás de ese día uno, fue ir al Instituto y decírselo a sus amigos. Con la fuerza que su familia y los suyos estuvo preparado para empezar un duro tratamiento de quimioterapia.

Este tipo de cáncer suele afectar a niños, y aunque es poco frecuente en adolescentes a Albert le tocó vivirlo en primera persona. El tumor se le instaló entre dos costillas, suele desarrollarse en los tejidos óseas o blandos, y empezó a notar molestias. Un dolor de espalda que no se terminaba de ir fue clave para detectar que algo no iba del todo bien.

La enfermedad de Albert

Y, a pesar de ser un adolescente, el Hospital infantil Sant Joan de Déu accedió a llevar su tratamiento. Un cáncer poco frecuente – afecta a una persona de cada un millón de habitantes -- y aún menos estudiado, que sigue un protocolo muy invasivo. De este modo, el día 1 Albert recibió la primera sesión. Quedó muy afectado. Y el 3 de diciembre, tan solo dos días después de la “quimio”, Albert sufrió una parada cardiorrespiratoria. Durante unos segundos estuvo muerto, pero no era el momento de que la historia de este joven terminase. Lo recuperaron y pudo seguir su proceso de recuperación.

Albert sufrió una parada cardiorrespiratoria, y durante unos segundos estuvo muerto, pero no era el momento de que la historia de este joven terminase.

Durante todo este tiempo estuvo viviendo a caballo entre su Figueres natal y el hospital. Recibió el apoyo y el cariño incondicional de su familia. Sus más de veinte primos fueron una parte esencial de su vida durante esos meses. Entre todos, se regalaron momentos inolvidables. Y con la llegada de la primavera, ya de 2016, la floración trajo consigo buenas noticias para Albert: el tumor había desaparecido. Albert recibió el alta poco antes del verano; el que, sin duda, fue el verano de su vida.

El verano de su vida

Ese verano se recorrió todas las fiestas mayores de la provincia de Girona. Desde la Costa Brava a los Pirineos. La vida le había regalado tiempo e iba a exprimirlo al máximo. Ahora, su familia está convencida de que mientras todos celebraban su plena recuperación, él vivió el verano de su vida. 

Con la llegada del otoño, Lauri, su madre, le detectó un bulto en la espalda. Albert ya lo sabía. Una recaída en el Sarcoma de Erwing es letal. De hecho, no existen casos de supervivencia. Así que volvieron a ir al Hospital Sant Joan de Déu. Los médicos fueron sinceros y ya desde un primer momento aes adelantaron que el pronóstico era malo. El cáncer se les había ido de las manos.

La recaída

Desde octubre, Lauri fue preparando a toda la familia, a ella incluida, para despedir a Albert más pronto que tarde. Sus primos y amigos le llamaban a diario y desde el hospital, ingresado, Albert siguió hasta el final con su espíritu de superación. Una lección de vida para todos los que le rodeaban. De hecho, dos fines de semana antes de fallecer se fue con todos sus primos al parque de atracciones Port Aventura. Cargado con morfina y terriblemente adolorido, aparcó el sufrimiento y ese día lo vivió como si no fuera a morir nunca.

El 1 de diciembre de 2016, un año después de su ingreso, Albert empezó a encontrarse muy débil. Los médicos advirtieron a la familia de que el final se acercaba. Todos pudieron despedirse de él, como se merecía. Y el 3 de diciembre, dos días después, Albert falleció en el hospital, 365 días después de la parada cardiorrespiratoria que le dejó sin vida durante unos segundos. La vida le regaló un año, y parece que él consciente de ello, les regaló todo ese tiempo a los suyos.

La Asociación Albert Sidrach

Poco después de fallecer, su familia se reunió. Había algo pendiente. Albert tuvo una idea en vida y querían materializarla. Así se constituyó la “Asociación Albert Sidrach” para recaudar fondos para la investigación del Sarcoma de Ewing. Todos los ingresos se destinan al Hospital Sant Joan de Déu, a la investigación de este cáncer tan poco frecuente, para encontrar nuevos tratamientos, menos invasivos, que mejoren el pronóstico de los pacientes.

Su familia está detrás de este proyecto. Ya han organizado varios actos. Un Sant Jordi tremendamente exitoso, con la venta de más de 1.000 rosas. Un torneo de futbol infantil que reunió más de una treintena de equipos de toda la provincia. Y también, en 2019, la 1ª Gala Albert Sidrach. Un evento extraordinario con cena y actuaciones de artistas conocidos que se celebró por primera vez en el Castillo de Peralada, alrededor del 3 de diciembre. Coincidiendo con la muerte de Albert.

La 2ª Gala en su honor

La pandemia frustró muchos de sus planes, pero este diciembre vuelven con más fuerza. Por eso, el 3 de diciembre de este 2022, coincidiendo con el sexto aniversario de la muerte de Albert, su familia, tras el amparo de la Asociación, organiza la 2ª Gala en su honor. El objetivo es perpetuar su recuerdo, su lucha y su valentía, pero, sobre todo, obtener más fondos para la investigación del Sarcoma de Ewing.

Su familia y sus amigos son el motor de este proyecto, que mucha ilusión, llevan a cabo para buscar respuestas científicas. Como Albert, son un ejemplo de lucha y superación. Para participar, asistir o colaborar la Asociación pone a disposición este correo electrónico [email protected].

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