ENTREVISTA

El origen de los 'fura' de Ciutat Vella: la necesidad de mimetizarse con el entorno

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Conversamos con David Lijarcio, uno de los padres fundadores de los ‘Fura’ de Ciutat Vella: este grupo de agentes de paisano, mimetizados con el entorno, y que llevan más de 17 años persiguiendo a los multirreincidentes asentados en el corazón de Barcelona

Corría el año 2006. Los Mossos d’Esquadra hacía pocos meses que habían asumido las competencias en seguridad ciudadana después de años a cargo de la Policía Nacional, y aquellos agentes que iban a peinar las calles de Catalunya tenían varios retos por delante. Sobre todo, en Barcelona, donde la delincuencia multirreincidente llevaba años causando estragos. David Lijarcio, actualmente presidente del Sindicato USPAC, por entonces era un joven agente destinado en el distrito Ciutat Vella: sin duda, el más peligroso y singular de toda la Ciudad Condal.

Lijarcio, junto con otros compañeros, constató la necesidad de perseguir de cerca a los delincuentes multirreincidentes que actuaban y pernoctaban en el distrito. Personas llegadas de todas las partes del mundo y que se dedicaban, de forma muy organizada – como sucede en la actualidad – a cometer robos, hurtos y delitos contra la salud pública. La manera de perseguirlos, conocerlos y analizarlos era mimetizándose con el entorno. Es decir, actuando de paisano. Si bien es cierto ya existía un grupo de agentes que patrullaba sin el uniforme, Lijarcio puso los cimientos de lo que hoy, en la jerga policial, se conocen como los “Fura” de los Mossos d’Esquadra.

Entre 8 y 10 detenciones diarias  

Para empezar, los padres fundadores de este grupo de agentes, que 17 años después siguen patrullando de paisano las calles del corazón de Barcelona – y de otras ciudades catalanas – cambiaron su horario de trabajo. “Lo primero fue adaptarnos a los horarios de los delincuentes, y ellos estaban activos desde las 17h hasta las 03.00h de la madrugada”. De este modo, los “fura” empezaron recorrerse las calles de Ciutat Vella las mismas horas que los delincuentes estaban más “laborosos”.

De este modo, y rápidamente, los agentes se hicieron una radiografía muy pormenorizada de la delincuencia en el distrito: las zonas que dominaba cada organización criminal, la droga que se movía en cada calle en función de la nacionalidad de los vendedores, los pisos donde pernoctaban los ladrones e incluso los pisos donde vendían los objetos que robaban. “En aquella época hacíamos entre 8 y 10 arrestos diarios, llegando a jornadas de 25 detenidos”, recuerda Lijarcio. “¡¡Una barbaridad…!!”.

Mantenían las zonas ‘limpias’ durante unas horas  

Las detenciones, sin embargo, no solían saldarse con los delincuentes en prisión. Más bien todo lo contrario, pues pasadas 48 horas volvían a las andadas. Nuestro trabajo servía para mantener las zonas donde actuábamos ´limpias’ de delincuencia urbana durante 24h-48h. No más. Pues eran los mismos delincuentes u otros de nuevos quienes ocupaban los espacios vacíos para continuar con el negocio de la droga o los robos”, explica el actual presidente de USPAC.

De este modo, el trabajo de los “fura”, como sucede en la actualidad, era un constante goteo de actuaciones. Todos los días, a todas horas suceden delitos en Ciutat Vella. Todos los días a todas horas podrías estar trabajando, haciendo una vigilancia, un seguimiento o una patrulla preventiva”. De hecho, reconoce Lijarcio, los problemas delincuenciales de la actualidad siguen siendo los mismos que cuando él fundó los “fura” en 2006. “Principalmente, porque tenemos un Código Penal demasiado laxo que no permite poner remedio a los multirreincidentes, que salen de prisión a los dos días”.

A lo que se deben de añadir, además de la multirreincidencia y el tráfico de drogas, las habituales peleas que se generaban en un ambiente tan hostil como el que patrullaban a diario. Los ‘fura’ nos pasábamos las semanas de descanso en los juzgados, pues cuando no era por un robo, nos requerían para temas de salud pública o peleas”. Y es que el elevado número de detenciones también conllevaba un elevado números de visitas a los juzgados que seguían todos estos procedimientos en el ámbito judicial.

La factoría del crimen de Ciutat Vella  

Durante los cinco años que estuvo patrullando las calles del corazón de Barcelona, hasta finales del 2010 (luego trasladó los “fura” hasta El Vendrell, Tarragona) David Lijarcio pudo conocer de primera mano la factoría del crimen que hay instalada en la capital catalana. Muchas personas participan de la logística criminal instalada en Ciutat Vella. No sólo es el que roba o el que trafica; hay mucha gente implicada en un robo o en la venta de droga”, explica. Un número de personas implicadas que, con creces, supera al de los agentes que se dedican a perseguirlos. “En nuestra época éramos entre ocho y diez personas y no dábamos a basto”.

Asimismo, gozaban de cierta libertad para poder funcionar sin estar ligados a la centralita. “Si nos llegaba algún aviso y estábamos cerca, por supuesto que nos ocupábamos, pero nuestro trabajo nos permitía movernos ‘como pez en el agua’ por el distrito y poder llegar a estar en el lugar adecuando, en el momento adecuado, totalmente mimetizados con el entorno del barrio, para cazar al delincuente con ‘las manos en la masa’”. 

La policía de raza

Lijarcio en 2011 fundó los ‘fura’ en El Vendrell (Tarragona) y recuerda esta etapa con mucha admiración. “Para mí era ser un policía de raza”, asegura. Lamenta, sin embargo, que el principio de autoridad se haya ido perdiendo con los años y que actualmente se juzgue de forma constante a la policía. No obstante, como buen padre fundador de los ‘fura’, David Lijarcio es un fiel defensor de la policía de calle, la que convive día a día con la delincuencia más hostil y asume riesgos.

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