"Llevar en la piel", de Antonia Lassa (Nocturna Ediciones)

Portada de "Llevar en la piel", de Antonia Lassa (Nocturna Ediciones)
photo_camera Portada de "Llevar en la piel", de Antonia Lassa (Nocturna Ediciones)
La novela negra, la que habla de la corrupción, el crimen y las fronteras difusas entre el bien y el mal, tiene hoy tanto éxito porque nos avisa como ningún otro género de que en este mundo nuestro, a pesar de las apariencias, siempre van ganando las tinieblas.

Y buena parte de la mejor novela negra actual se está haciendo en Euskadi…

Ese contundente hard boiloed (el genero negro en su faceta cruda y dura) repleto de atmosfera, crítica social y potencia delincuencial que nuestra teoría de la literatura noir denomina la txapela noir; ése en el que se inscriben Noelia Lorenzo Pino, Javier Sagastiberri, Mikel Alvira, Alber Vázquez, Unai Elorriaga, Aritza Bergara, Carlos Bassas, Alberto Ladrón Arana, Jon Alonso, Aingeru Epalza, Alberto Ladrón, Iñaki Irastizabal, etc.

O el más americanizado o fílmico thriller euskandinavo que publican Dolores Redondo, Ibon Martín, Eva Gª Saenz de Heredia, Mikel Santiago, Antón Arriola, Susana Rodríguez Lezaun, Toti Martínez Leicea, Lara Siscar, etc.

O los euskopoliciales herederos de la novela-enigma clásica de Laura Balagué, Carlos Ollo, Joseba Lozano, etc.

O las novelas noir de serie como las dedicadas a Goiko que firma José Javier Abasolo, y las novelas del personaje Toure que firma Jon Arrtexe , y las de Garrincha de las cuales es autor el genial Juan Infante.

O los clásicos modernos de obra ya inmarchitable como Ramiro Pinilla, Fernando Aramburu, Juan Bas, Txani Rodríguez y Felix G. Modroño

En efecto buena parte de la mejor novela negra del panorama actual, la que creemos que muchas veces en mayor grado tiene esa capacidad de adicción, de contundencia y de embeleso lector que sobrevive al tiempo y a las modas, se está haciendo en Euskadi. Y sorprende no solo su gran calidad, sino además que la novela negra vasca sea tan poliédrica y versátil, y que abarque todos los subgéneros del género negro, y deje en conjunto patente con tanto acierto realista que la ficción es la vida interpretada.

Por eso, en un panorama tan rico como el de la nueva novela negra vasca, es difícil sorprender, pues el peso de la tradición del noir, como toda herencia noble y maldita, no se lo pone fácil al escritor de hoy que pretenda ser original… Pero en tal empeño Antonia Lassa salva los muebles.

De hecho hete aquí que acababa de aparecer una novela negra distinta, brillante y original por su temática y personaje que encarna y funde el mundo policial y el de la enología: LLEVAR EN LA PIEL, de Antonia Lassa (Antonia Lassa, heterónimo de Luisa Etxenike para la novela negra, “nombre artístico” –dice en la propia novela- “pero no nombre falso”) y la cual está protagonizada por el excéntrico enólogo, abogado y detective privado Albert Larten.

La novela alérgica al vanguardismo y sin embargo original en personajes y matices Mudar la piel cuenta con el esquema clásico decimonónico de la novela-enigma (un crimen, un personaje con habilidad deductiva, una investigación, unos falsos culpables y un culpable).  Y sucede en Biarrizt. Y glosa la investigación del asesinato fuera de sitio de una anciana rica (cuyo cadáver ha aparecido quemado con ácido no en su habitual habitación de un hotel lujoso de Biarritz, sino en un apartamento turístico), por parte de un frío comisario Canonne de la policía judicial de Bayona, y de nuestro poliédrico detective Larten, (ése, el de los dos investigadores, es solo uno de los muchos contrastes que hay en estas páginas, pues esta novela-enigma puede definirse como un compendio de contrastes). ¿Quién ha asesinado a la anciana Elisabeth Audiard? ¿Ha sido un amante joven?

Los diálogos aquí están habilidosamente trabados. El ritmo es fluido. Hay capacidad de sorpresa y de embeleso. Aunque la función narrativa predominante es el entretenimiento placentero, se combaten los prejuicios todo el rato hasta la resolución del crimen (sobre todo los prejuicios sobre la edad, el género y la clase social)… ¡Y el final sorprende!

Leído con demora, en la eficaz hechura narrativa de este policiaco se ven las influencias de Manuel Vázquez Montalbán, y, en la atmósfera fronteriza en lo territorial en lo legal y en lo moral, en la atmosfera del Biarritz de esta novela, se percibe la influencia de Cormac McCarthy con sus novelas de frontera, y la influencia de la Cormac McCarthy de la literatura vasca que es Noelia Lorenzo del Pino… Pero la influencia mayor del maestro McCarthy aquí está en la prosa precisa, concisa y austera.

Verdaderamente, como decimos, buena parte de la mejor novela negra actual se hace en el País Vasco, y una de sus mejores firmas es ya Luisa Etxenike/Antonia Lassa.

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