Crimen Castro Urdiales: la acusada niega haberle entregado el cráneo de la víctima a una amiga

La acusada de asesinar a su pareja en Castro Urdiales, Carmen Merino, en el juicio que se sigue contra ella en la Audiencia de Cantabria    /  POOL
photo_camera La acusada de asesinar a su pareja en Castro Urdiales, Carmen Merino, en el juicio que se sigue contra ella en la Audiencia de Cantabria / POOL

La acusada de decapitar a su pareja en Castro Urdiales ha asegurado que se enteró que la cabeza de su novio estaba en una caja cuando su amiga se lo comunicó al descubrirlo. Ella asegura que en la caja que le entregó había juguetes sexuales.

Carmen Merino, la mujer de 64 años acusada de asesinar a su pareja en Castro Urdiales y confiar el cráneo a una amiga, ha negado haber entregado la cabeza de la víctima. Durante la primera sesión de la vista oral, celebrada este lunes en la Audiencia Provincial de Cantabria, Merino ha insistido en que lo que entregó a su amiga en septiembre de 2019 fue una caja llena de juguetes sexuales.

En este sentido, ha recalcado, no sabe cómo pudo acabar un cráneo humano, el de su pareja – desaparecido desde febrero de 2019 – en casa de una amiga.

Niega los hechos y se desvincula de la cabeza

La acusada, que se enfrenta a 25 años de prisión, se ha mantenido firme en su versión: negando los hechos y asegurando que no tuvo nada que ver con la desaparición y muerte de Jesús María Baranda, su pareja. La declaración de Merino se ha alargado durante dos sesiones, oponiéndose a responder las preguntas de la Fiscalía y la acusación particular, en representación de los dos hijos que la víctima tuvo en un matrimonio anterior.

No sabe cómo pudo llegar la cabeza hasta su amiga

La amiga que recibió la caja con los supuestos juguetes sexuales llamó a Merino la noche del 28 de septiembre de 2019. "Era Mari Carmen que me gritaba, no entendía lo que me decía". "Al llegar a su casa estaban las dos hermanas en el balcón y me dijo: 'hasta que no venga la Guardia Civil no te dejamos subir'. Aluciné, porque no sabía de qué iba el tema”, ha explicado a preguntas de su abogado.

No fue hasta que llegaron los agentes de la Benemérita que pudo subir al piso de su amigo y reaccionar ante lo que estaba sucediendo: "Tengo la cabeza de tu marido metida en una bolsa de plástico". "Mari Carmen me decía que olía mal y que abrió el paquete porque olía mal, y que conforme lo fue abriendo olía mal", ha explicado.

También se desvincula de la compra de la motosierra

Preguntada por la motosierra que presuntamente compró para deshacerse del cuerpo de su pareja, así como las sospechosas búsquedas que hizo por Internet, la acusada ha apuntado que fue el propio Jesús María quien la compró por internet para hacer tareas en la casa de sus padres.

"Yo de herramientas no tengo ni idea, ni sé ni quiero saberlo. Él hizo la búsqueda, él metió sus datos, compró con su tarjeta y nada, lo mandaron a casa y de ahí se la llevó a casa de los padres. Cuando vino el repartidor lo recogí yo y Jesús la llevó a casa de sus padres", ha declarado. A pesar de ello, ha apuntado que la motosierra no se utilizó porque Jesús se marchaba de viaje. Ese viaje en el que supuestamente desapareció para siempre.

Señala a la amiga y a los familiares de Jesús María

Carmen Merino ha dicho en el juicio que tanto el hermano de la víctima como la amiga a la que supuestamente dejó el cráneo tenían llaves de su casa y podían acceder a su ordenador porque la contraseña estaba en un "post-it" a la vista.

Insinuando que pudieron ser uno de ellos los responsables de la desaparición y la muerte de su pareja, cuyo cadáver todavía sigue sin aparecer.

En relación con la caja que supuestamente entregó a su amiga, y en la que se encontró la cabeza de la víctima, la acusada ha afirmado que solo le dio a la mujer un neceser envuelto en papel de regalo con juguetes sexuales. Siempre según su versión, Merino le dijo a su amiga que se la guardara porque la Guardia Civil iría en los próximos días a registrar su vivienda y le daba vergüenza que encontrara la caja llena de juguetes. La Benemérita llevaba meses investigando la desaparición de Baranda.

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