La justicia avala la eutanasia para el pistolero de Tarragona

Marin Eugen Sabau en una imagen de archivo
photo_camera Marin Eugen Sabau en una imagen de archivo
Aunque esta cuestión generó un debate jurídico sin precedentes, pues la defensa de los agentes de los Mossos heridos pidieron que se paralizara el proceso de eutanasia, la jueza da luz verde y asegura que el proceso no requiere autorización judicial

El Juzgado de Instrucción 5 de Tarragona, que instruye la causa contra Marin Eugen Sabau, el “pistolero de Tarragona”, no pondrá impedimento alguno para que el acusado de cinco homicidios en grado de tentativa pueda proseguir con los protocolos para recibir la eutanasia.

El juez instructor no puede entrometerse

La respuesta de la magistrada llega dos semanas después de que el equipo médico del Hospital Penitenciario de Terrassa, que asiste a Sabau desde su detención hace siete meses, aprobara iniciar los procesos previos a recibir la muerte asistida. Aunque esta decisión abrió un debate jurídico sin precedentes, pues nunca antes, en la breve historia de la ley de la eutanasia, regulada y aprobada el pasado verano, ninguno de los solicitantes había estado involucrado en ningún procedimiento penal; el auto judicial especifica dicha ley "no atribuye ninguna competencia al juez de instrucción para decidir sobre el proceso”.

De este modo, como ya vaticinaron fuentes de la judicatura, en contra de la voluntad de las víctimas, pues la defensa de los dos agentes de los Mossos heridos pidieron a la juez que paralizara el proceso a la eutanasia, Marin Eugen Sabau, de 46 años y con una herida medular irreversible, podrá recibir la muerte asistida.

En manos de la Comisión de Garantía y Evaluación

En este sentido, la magistrada destaca que la ley no regula "de manera específica la eutanasia aplicada a personas que se hallen en situación de prisión provisional o sujetas a un procedimiento judicial de cualquier tipo" sino que "sólo se prevén exclusiones en caso de menores o personas que no tengan capacidad de decidir". Ahora, la vida de Sabau queda solo en manos de la Comisión de Garantía y Evaluación, un organismo de la Generalitat formado por médicos y juristas que dan el último aval a las peticiones de eutanasia.

Como adelanta La Ser, esta cuenta atrás ha acelerado la declaración del acusado, a quien la jueza ha citado a declarar el próximo lunes por la mañana.

Un debate sin precedentes

Como ya publicó eltaquigrafo.com, por un lado, fuentes de la Judicatura, consultadas por este medio explicaron que “no existe ningún procedimiento judicial que avale o justifique la interrupción al derecho de eutanasia, cuando, además, ya ha sido avalado por el equipo médico correspondiente”.  “Se deben ponderar los dos principios jurídicos que están en conflicto y valorar cuál tiene preferencia”.

Sin embargo, radicalmente en el otro lado, se encontraba la opinión de las víctimas y sus letrados. En el escrito presentado por el abogado de los agentes denunciantes, uno de ellos herido de bala, se alegaba que el Hospital Penitenciario, en el que se encuentra ingresado el pistolero, no tiene «facultad para dar muerte a un investigado» que se encuentra cumpliendo prisión preventiva por orden judicial.

«Un presunto asesino no puede esquivar ni el juicio ni una condena mediante eutanasia. Debe ser el órgano judicial quien deba acordar todas las medidas de protección necesarias para evitarlo», se aseguraba en el escrito presentado por el letrado José Antono Bitos.

Sufrió una lesión irreversible tras su detención

Con todo, cabe recordar que Sabau, que se encuentra desde el pasado 14 de diciembre en el Hospital penitenciario con una importante lesión medular, fue neutralizado por el equipo de élite de los Mossos d’Esquadra, los GEI, que le dispararon en brazos y piernas después de que se atrincherara armado en una casa abandonada de Riudoms (Tarragona).

Lo hizo después de abrir fuego de forma deliberada conta tres de sus excompañeros de trabajo en la oficina de Securitas de Tarragona y tras disparar, en plena huida, a un agente de los Mossos, que se encontraba realizando tareas de control en el marco del dispositivo para su detención.

Hirió a cuatro personas de gravedad

Este vecino de Alcover (Alt Camp), de 46 años, entró en su antigua sede de Securitas en Tarragona, ubicada en la plaza del General Prim, y disfrazado con una gorra y una peluca abrió fuego contra sus excompañeros. Descerrajó varios tiros contra el gerente, que quedó en estado crítico. Después contra otro trabajador que intento frenarle y, finalmente, disparó también a la jefa de servicio. Eran las 11:15 de la mañana. Luego, Marín Eugen huyó conduciendo su propio vehículo, un Citroën Xsara gris.

Los Mossos d’Esquadra rápidamente se movilizaron, poniendo en marcha un dispositivo “jaula” para evitar que huyera. En este contexto y en el marco de su huidadisparó también a un agente de los Mossos que le identificó en un control, hiriéndole en un brazo. Tras disparar contra los Mossos, Sabau se metió en el coche y condujo hasta una masía abandonada en Riudoms, a pocos kilómetros. Un vecino le advirtió y avisó a los Mossos. El Grupo Especial de Intervención (GEI) montó el dispositivo que logró su detención.

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