“Si no mataba a mi padre, la mafia iría a por mi familia”

Imagen de los acusados durante la primera sesión del juicio oral  /   eltaquigrafo.com
photo_camera Imagen de los acusados durante la primera sesión del juicio oral / eltaquigrafo.com
Ismael M., el asesino confeso de su padre en Vilanova i la Geltrú, quedó abducido por una trama ficticia orquesta presuntamente por la otra acusada, Alba A., llegando a creer que su propio padre era una amenaza para él y su familia.

Sereno, contundente y dispuesto a responder a todas las partes. Así ha sido la declaración de Ismael M., el joven de 24 años, acusado de matar a su padre y quemar el cuepo, en el interior de la vivienda familiar, el 8 de junio de 2019. Ismael confesó los hechos. Reconoció ser el autor material de la muerte y del incendio. Lo hizo ese mismo día, después de que los Bomberos de la Generalitat encontraron el cadáver de su padre en medio de las cenizas en las que se convirtió su casa de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). 

Parecía tranquilo, para él el peligro había terminado. La amenaza se erradicó con el último suspiro de Manuel, su padre. “Si no mataba a mi padre, la mafia iría a por mi familia” les confesó entonces a los Mossos d’Esquadra. Ismael no lo sabía. Ni siquiera su madre o su abuela, que le acompañó a comisaría lo sabían, pero el joven estaba en pleno delirio. De hecho, llevaba meses padeciendo los efectos de un brote psicótico derivado de una esquizofrenia paranoide latente, pero que nunca antes se le había manifestado. 

Esa noche, tras pasar varias horas en el calabozo, un psicólogo determinó que Ismael no estaba siendo consciente de la realidad que lo rodeaba y que debía de ingresar de inmediato en un centro psiquiátrico. 

La aparición de la acusada  

Sin embargo, no fue algo puntual. Ismael llevaba cerca de un año inmerso en una realidad paralela, convencido de que formaba parte de un grupo de investigación de los Mossos d’Esquadra que luchaba contra varias mafias y organizaciones criminales en la zona de Vilanova. Pero Ismael no llegó solo a esas creencias, y aquí es donde entra en juego la otra acusada: Alba A. Una joven de 21 años, novia de su entonces mejor amigo, Arnau

La acusada, según apuntan tanto el Ministerio Fiscal, como la defensa de Ismael, es la responsable de idear un complejo entramado ficticio, con el único objetivo de aprovecharse del dinero de la familia de Ismael. Alba convenció a Arnau e Ismael a que entraran a formar parte de este supuesto grupo de investigación.

El supuesto grupo de investigación 

“A mi siempre me había interesado el mundo de la ciberseguridad, y me hubiese gustado formar parte de un cuerpo policial. Alba lo sabía. Teníamos mucha confianza y nos lo contábamos todo”. Primero, Arnau e Ismael estuvieron tres meses de prueba. “Alba nos ordenaba que realizaramos vigilancias y seguimientos. Haciamos guardias muy largas, apuntábamos matrículas sospechosas y observabamos a personas al azar que ella nos ordenaba”. 

Pasada esta primera fase, que duró los meses de verano de 2018, Ismael y Arnau fueron nombrados miembros de pleno derecho de este grupo de investigación, ideado presuntamente por la acusada, y compuesto por Alba, Arnau, Ismael y una serie de personajes ficticios de Alba creó para darle más credibilidad a la historia: Júlia, una testigo protegida, Xavi, un mossos que les ayudaba, o Clàudia, una psicóloga.

El amor por ‘Júlia’, el alter ego de Alba

“Perseguir a la mafia se convirtió en mi vida” ha asegurado Ismael ante el jurado popular, encargado de decidir si el día de los hechos el joven se encontraba en sus plenas capacidades cognitivas o su por el contrario el brote no le dejó distinguir la realidad de las invecciones de Alba, acusada de inducción al asesinato. "Dejé los estudios de la universidad y me centré en ayudar al grupo". Especialmente a ‘Júlia’, el alter ego de Alba: un personaje que la acusada creó en este contexto y del que Ismael se llegó a enamorar locamente. "¿Llegó usted a tener una relación sentimental con 'Júlia'?", ha preguntado la fiscal en su turno. "Sí", ha respondido sin titubear Ismael. 

De hecho, las supuestas mentiras de Alba le hicieron creer que 'Júlia' se había quedado embarazada de él, y eso que nunca llegaron a verse en persona, ni hablar por teléfono o videollamada. “‘Júlia’ me dijo que tenía un problema en los ovarios, que si no se quedaba embarazada de forma inminente y, además sí o sí in vitro, no podríamos ser padres en un futuro. Por eso, le di un bote de espermatozoides a Alba para que se lo hiciese llegar a ‘Júlia’”. 

Al poco tiempo, ‘Júlia’ le dijo que estaba embarazada de gemelos y él le pidió matrimonio. Le llegó a comprar un anillo de compromiso que entregó a Alba con el objetivo de que se lo hiciese llegar a su amada. 

En este sentido, la familia de Ismael, sus padres y su hermana, conocían la existencia de ‘Júlia’, pero tampoco llegaron a verla nunca. Según Alba, ‘Júlia’ era una testigo protegido, que tenía mucha información de la mafia que estaban investigando y que, por ahora, no se la podía relacionar con ningún otro miembro del grupo. 

La estafa: conseguir dinero de la familia de Ismael  

En este contexto, Alba le propuso a Ismael poder realizar unos cursos de cyberseguridad que impartía Xavi, el mosso que formaba parte del grupo. El acusado convenció a sus padres para que le prestaran el dinero para la realización de dichos talleres. Sin embargo, nunca se llegaron a celebrar por distintas excusas que ofrecía la acusada. Además, Ismael le fue dando dinero a Alba para sufragar otros gastos de la investigación, entregándole un total de 7.4955 euros en distintas trasnferencias directamente a la cuenta corriente de Alba, así como otras cantidades en efectivo. 

La acusada, aprovechándose, según el Ministerio Fiscal, de la debilidad del acusado, le fue intriduciendo cada vez más paranoias, hasta el punto de llegar a involucrar a su familia y amigos. “Una vez, Alba me dijo que mi padre habia robado dinero a una mafia para entregárselo a otra y que se había generado una deuda con los mafiosos. Una deuda que se debía saldar con la muerte de mi padre y entregándole al grupo de investigación un importe de 20.000 euros”. Ese día Ismael empezó a ver a su padre como una amenaza, hasta llegar a creer que formaba parte de los “malos”. “Cuando dejó de darme dinero, me alejé de él”, ha confesado. 

Ismael era una persona vulnerable 

Según ha explicado el acusado, hasta entonces habían sido una familia muy unida. “Con los problemas de cualquier familia”, pero sin más. Su padre vigilante de seguridad y su madre propietaria de un kiosko, gozaban de cierta tranquilidad económica. Alba lo sabía y, según mantienen la fiscal y la letrada de Ismael, quiso aprovecharse de la vulnerabilidad de Arnau. 

Yo no sabía que estaba padeciendo un brote psicótico. Con el tratamiento he ido diferenciando poco a poco la realidad de la ficción, pero sí que puedo decir que era una persona muy manipulable en ese momento, no solo por la enfermedad”. En ese momento, Isamel se encontraba en un mal momento, el bachillerato le fue mal, no pudo entrar en la carrera que quería, se había lesionada y había ganado varios kilos. 

Ismael sentía que tenía “la guerra en casa” 

Con todo, Ismael empezó a sentir que su casa era un peligro constante, “era como tener la guerra en casa”. Por eso, el joven se fue de su vivienda después de las navidades de 2018-2019. Primero a casa de Arnau, luego con Alba y su nueva pareja. Llegó a dormir en la calle, como un indigente, aunque él creía que los Mossos del grupo le estaban protegiendo. “Cada vez habia más inseguridad alrededor de mí y de mi familia” ha expresado Ismael. 

Hubo un momento que entendió que no quedaba otra alternativa. “O mi padre o mi familia”. Según su relato, siempre muy contundente, incluso en el momento de hablar de la muerte de su padre, la que llevaba la voz cantante era Alba. “Ella fue quien me convenció de que la mafia iría a por mi familia si no mataba a mi padre y devolvíamos el dinero que él les había robado. Que mi madre, mi hermana, Júlia y los gemelos corrían peligro”. El plan era matar a Manuel y entregar 20.000 euros al grupo de investigación para que pusieran fin a las supuestas amenazas de las mafias.

Finalmente, accedió a matar a su padre

Juntos, Alba e Ismael, llegaron a buscar venenos con los que matar a Manuel. Ismael buscó otras alternativas: “intenté encontrar trabajo para ir pagando la deuda y no tener que matar a mi padre, pero no me cogieron en ningún lado”, ha explicado. El mes antes del crimen, según su versión, Alba le fue convenciendo de que el peligro cada vez era mayor y que cada vez quedaba menos tiempo. 

Finalmente, la mañana del 8 de junio, coincidiendo con su cumpleaños, y después de pasar la noche en la azotea de su bloque, Ismael se armó de valor y llamó a Alba para decirle que iba a matar a su padre. Imprevisó: entró en su casa cuando el padre dormía después de trabajar de noche, cogió un cuchillo y le rajó el cuello. “En ese momento dejas de sentir, dejas de ser persona. Me acerqué y lo maté” ha verbalizado con algo de esfuerzo. Luego se limpió y vlvió a llamar a la acusada: “ya está hecho”. Como no sabía cómo deshacerse del cuerpo, Ismael pidió ayuda al grupo de investigación. Nadie respondió. Alba le dijo que no se preocupara, que todo había acabado, que quemará el cuerpo y buscará las claves para obtener los 20.000 euros

Y así lo hizo. También le dio instrucciones de cómo deshacerse del teléfono móvil: “borra las cuentas de Google, resetealo todo y tira el móvil al mar”. Al volver, se encontré con los bomberos y los Mossos en su casa. Confesó en comisaría, convencido de que había hecho el bien. Inmediatamente ingresó en un psiquiátrico civil, luego en un penitenciario. Luego quedó en libertad y sigue un tratamiento muy estricto desde entonces. Para él, el Ministerio Fiscal pide su ingreso en un centro psiquiátrico, eximiendole de cualquier responsabilidad penal. 

¿Y qué dice Alba?

Por su lado Alba culpa de la creación de todo este entramado a su exnovio Arnau. Su defensa dice que el joven la maltrataba física y psicológicamente y que obligó a la acusada a crear todo este entramado. Su letrado asegura que ella nunca fue consciente de la vulerabilidad, ni la enfermedad que padecía el otro acusado. Con todo, su turno de palabra empieza este jueves, después de la declaración de Ismael. 

Una segunda sesión, la de este jueves, que se espera igual de larga y densa que la primera, tratando de poner algo de orden y claridad a este historia criminal que tiene como eje conductor las presuntas mentiras de la acusada, un amor ficticio y una amenaza irreal. 

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