Opinión

Los riesgos del ciberamor

Los peligros de un amor a través de una pantalla  /  Pinterest
photo_camera Los peligros de un amor a través de una pantalla / Pinterest

Los ciberdelincuentes aprovechan el anonimato que les brinda la red para crear un ambiente agradable y ganarse la confianza de sus víctimas

En los últimos años hemos sido testigos de un boom de aplicaciones destinadas a facilitarnos el trabajo de encontrar a nuestra media naranja. Meetic, Tinder, Grindr, Bumble o Match.com son algunas de las más populares, pero no las únicas. A pesar de los riesgos que entraña una práctica tan habitual, ¿somos realmente conscientes de sus peligros?

Los ciberdelitos son una amenaza a la que muy pocos prestamos atención. La policía alerta continuamente de la proliferación de estafas, robos, falsificaciones o delitos sexuales, entre otros,  que han encontrado en la red un nuevo espacio donde emerger.

Los ciberdelincuentes aprovechan el anonimato que brinda internet para conocer los secretos ocultos que sus usuarios intentan proteger. A muchos les basta con  analizar perfiles en redes sociales, entablar conversación o simular ser alguien que no es para lograr su objetivo. El Observatorio Español de Delitos Informáticos (OEDI) señala, en uno de sus informes, que “el nacimiento y la rápida difusión de las redes de informática están propiciando que la cibercriminalidad sea uno de los ámbitos delictivos con más rápido crecimiento en España”, siendo adolescentes y niños las principales víctimas de la sextorsión y del ciberacoso.

¿Amor romántico o peligroso?

En el campo de las aplicaciones de citas ocurre lo mismo. La ciberextorsión y el ciberacoso están a la orden del día, ya que los riesgos que asumimos al intercambiar información personal con desconocidos son infinitos, sin contar con el terrible desenlace al que nos podemos enfrentar.

Sara, una joven de 25 años, acababa de conocer a Miguel por medio de una aplicación de citas. Empezaron a hablar, cada día un poco más, y parecía haber un interés recíproco entre ambos, por lo que decidieron buscar un día y conocerse.

Llegó el día. Quedaron en la terraza de un bar, charlaron durante horas y eso dio a Sara una confianza que hasta entonces no había tenido. Pensó que por fin había encontrado a alguien con quien parecía encajar. Pasado un rato, Miguel le propuso ir a su casa y Sara, creyendo que ya conocía todo sobre él, aceptó. Aunque todo marchaba bien, Sara no tardó en darse cuenta de que Miguel no quería una relación, sino mantener relaciones sexuales. Así que confundida y un poco enfadada, rechazó la propuesta. Eran cerca de las tres de la madrugada y Sara acabó en la calle.

El caso de Sara es real, aunque los nombres son inventados para proteger la identidad de la joven. Esta experiencia solo muestra una parte de los peligros ocultos que se esconden tras las apps de citas, ya que hay quienes incluso han perdido la vida por ello.

Uno de los casos más mediáticos fue el de Marta Calvo, la joven a la que se le perdió el rastro después de citarse con el que acabó siendo el asesino. También en 2019, Grace Millane, una joven británica de 22 años, murió estrangulada en el apartamento de un hombre al que conoció a través de Tinder.

Casos como los anteriores muestran la gravedad de la situación y los ciberriesgos que asumimos al intercambiar información personal con desconocidos en un mundo en el que cada vez son más habituales este tipo de aplicaciones para encontrar el amor.

A un clic del peligro

En el entorno digital es mucho más sencillo manipular y fingir ser alguien que no eres. Los ciberdelincuentes aprovechan el anonimato que les brinda la red para crear un ambiente agradable y ganarse la confianza de sus víctimas. De hecho, este es el paso más complicado pero una vez lo consiguen el camino se vuelve llano y recto. Cuando consiguen establecer un vínculo con la futura víctima solo queda pasar a la acción.

La proliferación de la ciberdelincuencia crece a un ritmo imparable, produciéndose cada vez ataques más agresivos y con consecuencias más dañinas. Para frenar el avance de los delitos informáticos es necesario tomar consciencia de los peligros de internet y las actividades delictivas más frecuentes. No hay nada seguro, por lo que compartir información personal jamás debería ser algo negociable.

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