Opinión

No a Dani Alves

La Opinión de Luis Artigue para eltaquigrafo.com
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No a la violencia machista, no a la cultura de la violación, no a la revictimización y no a Dani Alves…

LA TEORÍA KING KONG (libro de éxito de  Virginie Despentes que es un breve, ultrahonesto y demoledor ensayo –uno que es mezcla de memorias punk y de tratado feminista urgente en el cual la francesa se abre en canal y habla sin tapujos sobre su sexualidad, la cultura de la violación, la prostitución, el feminismo, la pornografía, la represión del deseo, el consentimiento y el machismo en la sociedad actual-) causó en su día sensación en Francia.

Y el caso es que ese explosivo libro-bomba pisaba suelo trillado porque la autora, que también es directora de cine, ya estaba  en el ojo del huracán tras estrenar su brutal film FÓLLAME (el cual había causado un escándalo mayúsculo en el país galo por sus escenas explícitas de violación que no le ahorraban plásticamente a ese delito ni un ápice de toda su atrocidad)...

Y el caso es que aquello que en la TEORÍA KING KONG leímos sobre la sexualización de todo todo el rato en los medios de comunicación y en la sociedad, sobre el sexo cuando es expresión de la dominación, sobre el postporno, sobre la cultura de la violación, sobre la barbarie de la violencia erótica y sobre la revictimización, vuelve ahora a hacérsenos presente por el caso del millonario jugador de fútbol mezcla de Peter Pan y Marqués de Sade Dani Alves que ha venido desde México de fin de semana criminal a Barcelona.

Al menos la violación a una muchacha en una discoteca de la ciudad condal por parte de Dani Alves ha sido denunciada ejemplarmente por el personal de seguridad de la discoteca, y ha sido corroborada por el hospital que atendió a la víctima, y así lo ha visto ya una jueza que ha decretado prisión preventiva y sin fianza.

Pero llama la atención el aluvión opinador desatado al respecto del caso en las redes sociales.

La violación (lo del sexo obligado de forma violenta, cruenta y mostrenca) es repugnante. Pero el argumentario de que un tipo joven rico y famoso no necesita violar para tener sexo, es igualmente neardental (o cromañón, no sé, tengo comprado pero pendiente de leer el libro de Juan José Millas y Juan Luis Asuaga LA MUERTE CONTADA POR UN SAPIENS A UN NEANDERTAL).

En los medios de comunicación se están revisando una y otra vez los hechos, Dani Alves y su manada de amigotes pidiendo al camarero que les digan a unas adolescentes que vengan al reservado, que están invitadas, Dani Alves llevándose a una al baño y todo lo monstruoso que pasó allí dentro, el jugador saliendo del baño y de la discoteca sin sus amigos y a velocidad de rayo mientras la víctima luego sale tan zurumbática, herida y confundida que, al verla el personal de seguridad, activa el protocolo anti-violación, Dani Alves dando cada vez una versión diferente de lo ocurrido, uff…

Pero nosotros no queremos ahora hablar sobre los hechos ni juzgar el caso, que para eso están los jueces, sino sólo realfabetizarnos citando a Henry Miller cuando dice que la sexualidad humana es un generador de metáforas, pero a partir de una muñeca de goma o de una prostituta urgente sólo puedo sacar un orgasmo pero no una de esas metáforas que me dejan decir que soy la soledad que toca el xilofón para pagar el alquiler, y citar a Anaïs Nïn cuando le responde que el sexo, tu sexo y el mío, es la vida, tu vida y la mía.

Sólo queremos realfabetizarnos y provocar una orgía de repulsa.

En verdad sólo queremos mostrar nuestra más enérgica y contagiosa  repulsa (lo cual no nos convierte en puritanos ni en liberales ni en rojos ni en feminazis ni en santos ni en monstruos, sino en transversal gente decente): no a la violencia machista, no a la cultura de la violación, no a los machirulos predadores del ocio nocturno y al comercio sexual no consentido, no a Dani Alves…

Y, hermana, yo sí te creo.

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